El gran relato de la infraestructura de inteligencia artificial ha tenido hasta ahora dos protagonistas. Primero fueron las GPU, con Nvidia convertida en la primera empresa en superar los cinco billones de dólares de capitalización gracias a las ventas de aceleradores. Después llegaron las CPU, cuyo peso en los centros de datos parecía crecer a medida que la inferencia ganaba terreno al entrenamiento. Un informe del banco suizo UBS, recogido por el medio chino MyDrivers, señala a un tercer actor que hasta ahora quedaba en segundo plano: la memoria.
Según las estimaciones de UBS, la memoria dejará de ser una partida secundaria para convertirse en el grueso de la factura en apenas dos años. El dato que resume el giro: en 2027, el 64 % de todo el capital destinado a IA se irá en memoria.
Qué proyecta el informe de UBS
Las cifras del banco sitúan el gasto mundial en capital para IA en 506.000 millones de dólares en 2025, casi el doble en 2026, con 998.000 millones, y 1,447 billones en 2027. El crecimiento no vendría, sin embargo, de que se levante más infraestructura, sino sobre todo de que la memoria cuesta más.
| Partida | 2025 | 2026 | 2027 |
|---|---|---|---|
| Gasto total en IA | 506.000 M$ | 998.000 M$ | 1,447 billones $ |
| Gasto en memoria | 71.000 M$ | 367.000 M$ | 923.000 M$ |
| Memoria sobre el total | 14 % | 37 % | 64 % |
El efecto es tan intenso que cambia el signo del resto del mercado. El gasto en IA que no es memoria se estima en 631.000 millones de dólares en 2026, pero cae a 525.000 millones en 2027. Dicho de otro modo: sin el encarecimiento de la memoria, la inversión en el resto de componentes retrocedería el año que viene. UBS calcula además que, del incremento de casi un billón de dólares en el gasto global en IA entre 2025 y 2027, alrededor del 90 % corresponde a memoria.
Conviene subrayar el marco: son proyecciones de un banco de inversión, no datos auditados ni cifras oficiales de la industria. Están sujetas a revisión y a que se cumpla el escenario de precios que describen.
La crisis de la DRAM, detrás del dato
La razón de que la memoria gane tanto peso no es una explosión de la demanda de unidades, sino el ciclo de precios que atraviesa la DRAM desde hace más de un año. Los fabricantes han desviado capacidad hacia la HBM, la memoria de alto ancho de banda que consumen los aceleradores de IA, y ese giro ha tensionado la oferta de la DRAM convencional que usan servidores, equipos de sobremesa, portátiles y móviles.
UBS cifra precisamente ahí el origen del aumento: en 2027, el incremento del gasto en memoria supera por sí solo todo el aumento neto del gasto en IA, porque el resto de las partidas cae. El medio chino añade, con datos propios, que los márgenes del sector de memoria rondan ya el 90 %.
De ahí sale la paradoja que destaca MyDrivers: mientras Estados Unidos financia la mayor ola de inversión tecnológica de su historia, buena parte del beneficio acaba en manos de los fabricantes asiáticos de memoria —Samsung y SK Hynix en particular—, con resultados que multiplican por varias veces los de las compañías que diseñan los chips de cómputo.
Qué cambia para el lector hispanohablante
Hay dos lecturas útiles. La primera, inmediata: si el gasto en IA crece por precio y no por volumen, la presión sobre el mercado de memoria no viene de una burbuja de pedidos que estalle de un día para otro, sino de una oferta que se reasigna. Mientras la HBM siga absorbiendo la producción de los grandes fabricantes, la DRAM convencional —la que llevan los equipos de consumo— seguirá tensionada y cara, y eso se traslada a los precios de portátiles, equipos de sobremesa y móviles.
La segunda es de ciclo. La memoria es un negocio históricamente cíclico: cuando la nueva capacidad llegue y los precios se den la vuelta, los márgenes actuales caerán con la misma rapidez con la que subieron. Que la IA dependa de un componente tan volátil es, precisamente, el riesgo que señala el informe, aunque sea para un horizonte de dos años y bajo el escenario del propio banco.







