Dell cree que la actual escasez de componentes no es un bache pasajero. Su director de operaciones, Jeff Clarke, afirmó en una conferencia de Morgan Stanley que este ciclo de subidas y falta de stock ligado a la inteligencia artificial es distinto a los anteriores y que, si las cargas de trabajo de IA siguen creciendo, la escasez de piezas clave se prolongará durante más de cinco años. Sus dos focos de preocupación: la memoria y los discos duros mecánicos.
Lo que dijo Dell ante Morgan Stanley
Clarke vinculó la duración del ciclo a la expansión de la IA agéntica, que a su juicio no se comporta como los ciclos de hardware del pasado. Dell habla con conocimiento de causa: la compañía ha pasado de ser un fabricante de PC tradicional a un gigante de servidores de IA y almacenamiento en la nube, y figura entre los grandes beneficiados de la ola de la IA de los dos últimos años. Su demanda de memoria, memoria flash y demás componentes para IA es enorme, por lo que sigue la evolución de los precios desde primera línea.
El directivo puso además cifras a su previsión: Dell calcula que en 2030 los centros de datos de IA habrán sumado 200 GW de capacidad de cómputo, que la potencia de entrenamiento se habrá multiplicado por cinco hasta los 850 ZettaFLOPS y que los tokens de inferencia se habrán disparado 87 veces hasta los 3.600 cuatrillones. Ese escenario es el que sostiene su pronóstico de escasez prolongada.
Memoria y discos HDD: los dos cuellos de botella
Preguntado por las piezas más problemáticas, Clarke señaló la memoria y los HDD mecánicos. No sorprende viniendo de Dell: con los servidores de IA y el almacenamiento para IA como negocio central, son justo los componentes de los que más depende.
El aviso llega después de un año entero de subidas en los chips de almacenamiento, y contrasta con otras voces del sector: el consejero delegado de Acer minimiza la escasez de memoria y no cree que llegue a 2030, mientras que el presidente de SK Group y el consejero delegado de Nvidia la sitúan en un horizonte de varios años. La horquilla de pronósticos sigue siendo amplia, pero Dell se coloca en el extremo más pesimista.
Qué cambia para el comprador
Para quien piense en montar o ampliar un equipo, el mensaje práctico es de cautela: si el escenario de Dell se cumple, la memoria RAM y el almacenamiento seguirán caros durante años, y no solo en servidores. La demanda de los centros de datos compite por las mismas fábricas que abastecen al PC doméstico, así que cada punto de presión en la memoria o en los discos mecánicos acaba trasladándose al precio final.
A corto plazo no hay una decisión obvia que tomar: adelantar una compra por miedo a futuras subidas solo compensa si la ampliación ya estaba prevista. Lo razonable es seguir la evolución de los precios de la DDR5 y de los discos de gran capacidad antes de lanzarse, y no dar por hecho que la normalización llegará pronto.







