Apple culpa al dueño de un MacBook Air M5 de un daño por líquido que él niega haber causado

MacBook Air M5 abierto sobre una mesa de reparación, con la placa base a la vista y signos de corrosión

Un MacBook Air de 13 pulgadas con chip M5, comprado hace apenas tres meses, ha acabado en el taller con un fallo de pantalla que Apple atribuye a un daño por líquido. El propietario, el usuario de Reddit «No-Wishbone2585», sostiene que está «absolutamente seguro» de que no derramó nada sobre el equipo y asegura que cuenta con las pruebas de diagnóstico, aunque todavía no las ha publicado en el hilo. El caso se dio a conocer después de que el medio Wccftech lo recogiera a partir de la publicación original en el subforo r/mac.

El diagnóstico de Apple sobre el MacBook Air M5

Según relata el propio usuario, llevó el portátil a un servicio técnico autorizado de Apple y, dos días después, le comunicaron que el equipo había sufrido un daño por líquido. Ese diagnóstico apunta a corrosión en el cable flex de la pantalla, que habría derivado en un fallo de hardware.

El propietario insiste en que no hubo ningún derrame y afirma que dispone de evidencias de diagnóstico, pero no llegó a subirlas al hilo para respaldar su versión. En el debate, varios participantes plantearon una hipótesis: los indicadores de contacto con líquido pueden cambiar de color cuando el equipo se usa en entornos de humedad muy alta, sin que se haya derramado nada. Preguntado por su entorno, el usuario respondió que la temperatura donde vive es bastante normal, por lo que considera poco probable que esa sea la causa.

Qué son los indicadores de contacto con líquido

Los Mac y los iPhone incorporan en la placa lógica unos indicadores de contacto con líquido (LCI, por sus siglas en inglés) que cambian de color si el equipo ha estado expuesto a agua u otro fluido. Apple los describe en su propia documentación de soporte y los utiliza para evaluar las solicitudes de reparación: el daño por líquido no está cubierto por la garantía, y estos indicadores sirven precisamente para detectar reclamaciones que no corresponden a un defecto de fabricación.

El problema es que el sistema es binario. Indica que hubo contacto con humedad, pero no cuándo, cómo ni en qué cantidad, y tampoco distingue entre un derrame real y una exposición prolongada a un ambiente muy húmedo. De ahí que el caso haya derivado en un pulso entre la lectura del taller y la versión del dueño, sin que ninguna de las dos partes haya aportado hasta ahora una prueba concluyente al hilo.

Qué opciones le quedan al afectado

Tal como recoge la información, al usuario le queda escalar el caso ante Apple. Si no consigue demostrar que no es responsable del daño, tendrá que asumir la reparación de su bolsillo.

Para cualquier comprador, el episodio deja una lección práctica: conviene pedir por escrito el diagnóstico técnico cuando un servicio atribuye un fallo a líquido, porque es la pieza clave para discutirlo después. También ayuda documentar las condiciones de uso del equipo, por ejemplo si se trabaja en zonas muy húmedas, y recordar que la garantía comercial del fabricante es independiente de la garantía legal que corresponde al vendedor. Un portátil tan reciente como este MacBook Air M5 —de la misma familia que el MacBook Pro de 14 pulgadas con M5 que vimos rebajado— no debería fallar de pantalla sin un motivo claro, y esa duda es justo lo que el usuario quiere resolver.

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