El auge de la IA desvía la producción de memoria y amenaza al NOR Flash y al SLC NAND

Primer plano de un chip de memoria DDR5

La crisis de precios de la memoria que arrastra el auge de la inteligencia artificial ya no se limita a la gama alta. Después de que la HBM, la DRAM y la NAND de alta capacidad hayan sido absorbidas por los centros de datos, el desabastecimiento se extiende ahora a tipos de memoria mucho más antiguos y baratos, los mismos que sostienen la electrónica que se usa todos los días.

Una escasez que llega a la memoria más barata

Los datos del último informe de TrendForce sobre el mercado de memoria apuntan a un cambio de escala. Los precios de contrato del NOR Flash y del SLC NAND acumularon subidas superiores al 100 % durante el primer semestre de 2026, y la consultora espera que el SLC NAND se encarezca otro 120 % a 170 % en la segunda mitad del año respecto a la primera.

El fenómeno no es aislado. Un informe de Morgan Stanley de junio calcula que los precios de la memoria se han multiplicado por más de seis en el último año, rompiendo con décadas en las que el coste bajaba a medida que crecía la producción. La firma espera que el NOR Flash siga en situación de escasez durante todo 2026, mientras que JPMorgan ha advertido de que sus previsiones no recogen del todo una posible crisis de suministro del SLC NAND.

Qué son el NOR Flash y el SLC NAND (y por qué importan)

El NOR Flash es una memoria no volátil pensada para guardar y ejecutar el código de arranque y los programas de un dispositivo —desde la unidad de control de un coche hasta un router, un electrodoméstico inteligente o un equipo industrial—, mientras que el SLC NAND almacena un solo bit por celda y se elige cuando priman la fiabilidad y la resistencia de escritura en equipos embebidos de vida útil larga. Por eso ambos son piezas discretas, baratas y poco lucidas, pero imprescindibles en automoción, electrónica de consumo, redes y equipamiento médico o aeroespacial, donde un fallo de memoria no es una molestia, sino un problema crítico.

La paradoja es que la demanda sigue siendo firme. TrendForce señala que la electrónica de automoción, la computación en el borde y las funciones de ayuda a la conducción disparan la necesidad de NOR Flash de alta densidad, y que el SLC NAND se ha vuelto el refugio de los clientes industriales y de red dispuestos a pagar por fiabilidad. El problema no está en que nadie los quiera, sino en que las fábricas prefieren fabricar otra cosa.

La economía que desvía las obleas

Para Jim Handy, analista de semiconductores y SSD de Objective Analysis, la explicación es puramente económica. El mercado del SLC NAND probablemente mueva menos de mil millones de dólares al año, una cifra tan pequeña que desincentiva cualquier inversión nueva. Mientras tanto, los grandes proveedores de nube compiten por gastar más que nadie en infraestructura de IA, y esa disposición a pagar coloca a los clientes más rentables al frente de la cola.

«Están absorbiendo todas las obleas — resume Handy —. Y luego las empresas que fabrican NOR Flash y SLC tienen dificultades para conseguir obleas con las que fabricar su producto, así que no les queda otra que subir los precios».

El desequilibrio es todavía más marcado en el NAND. Bryan Ao, gerente de investigación de TrendForce, explica que fabricantes como Micron, Kioxia y SK Hynix han ido recortando la capacidad de oblea dedicada al SLC porque el mismo espacio rinde mucho más con tecnologías más nuevas. Según sus cálculos, una oblea de 12 pulgadas destinada a NAND convencional puede generar cerca de 20.000 dólares de ingresos, frente a los 6.000 a 8.000 dólares que deja si se usa para SLC.

Ni siquiera los proveedores más pequeños de China y Taiwán pueden reaccionar con rapidez: los plazos de entrega de parte del equipamiento de fabricación se han estirado hasta los 12 a 15 meses. El resultado es el que Ao describe como una «escasez severa».

Qué cambia para el consumidor

Las cifras de precio que manejan los analistas dibujan un encarecimiento sostenido. BNP Paribas pronostica que el precio medio del NAND alcance los 279,50 dólares por terabyte en 2026, frente a los 73,10 dólares de 2025, y JPMorgan calcula que la escasez se mantendrá al menos dos años más, con clientes que solo reciben entre el 70 % y el 80 % de los pedidos que solicitan.

La salida para los fabricantes de hardware es la de siempre: asumir el mayor coste de los componentes y recortar margen, o trasladarlo al precio final. «Tendremos que aceptar márgenes más bajos o subir los precios al consumidor», resume Handy. Existen alternativas técnicas, como el SLC NAND de interfaz serie que Kioxia propone como sustituto del NOR Flash, pero cambiar el chip de un producto industrial o de red ya en producción exige rediseño y recalificación.

TrendForce no observa planes relevantes de ampliación de capacidad para el NOR Flash ni para el SLC NAND, y Ao no espera que los precios vuelvan a los niveles de 2023 o 2024 en los próximos cinco años. Handy compara además la inversión actual en IA con el despliegue de infraestructura de internet de finales de los noventa, cuando el gasto acabó superando lo que el mercado podía sostener. Hasta entonces, como resume el analista de TrendForce, «prácticamente tenemos que acostumbrarnos a estos precios altos, sea cual sea el segmento de memoria».

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