TechPowerUp ha publicado la versión 2.71.0 de GPU-Z, su utilidad de diagnóstico para tarjetas gráficas. La actualización devuelve una lectura que los propietarios de una GeForce RTX 50 esperaban desde el estreno de la arquitectura Blackwell: la temperatura del hotspot. Llega después de que otras herramientas, como HWiNFO y HWMonitor, encontraran su propia vía para acceder al sensor, y suma varios añadidos de monitorización para quien quiera seguir de cerca el comportamiento de su GPU.
Qué es el hotspot y por qué NVIDIA dejó de exponerlo
El hotspot —punto caliente— es la temperatura más alta registrada entre los sensores repartidos por el die de la GPU. Frente al dato general del núcleo, que suele ser un valor representativo del conjunto, el hotspot señala el punto exacto que más calor acumula y por eso va por delante. Es una referencia útil para detectar un contacto deficiente del disipador, pasta térmica reseca o zonas del chip que trabajan más que otras, y es la cifra que consultan quienes ajustan voltajes y frecuencias.
El problema llegó con Blackwell. Al intentar medir el hotspot, GPU-Z mostraba unos 255 °C completamente erróneos: NVIDIA había dejado de exponer ese dato a través de la interfaz pública que usaban estos programas. Las herramientas internas de diagnóstico de la compañía sí podían leer el sensor, pero para el público general quedó bloqueado, lo que obligó a los desarrolladores a retirar el apartado de forma temporal.
Qué más trae GPU-Z 2.71.0
Además del hotspot, la actualización añade la monitorización de la temperatura del chip de memoria más caliente, con el desglose completo disponible al pasar el cursor por encima. Es un dato relevante en tarjetas que montan GDDR6X y GDDR7, memorias que se calientan de forma notable bajo carga.

La versión 2.71.0 también incorpora una pestaña Advanced con datos de overclocking para NVIDIA, donde se pueden consultar relojes específicos como SYS, L2 y Video clock, además del estado del boost lock. A esto se suma un sensor nuevo que mide el ancho de banda del PCIe en GB/s en tiempo real, un valor interesante para comprobar a qué velocidad negocia el enlace una tarjeta, como ya analizamos al preguntarnos si una ranura PCIe 3.0 lastra a una GPU moderna.
En el apartado de compatibilidad, GPU-Z añade soporte para hardware reciente: la RTX 5060 de sobremesa, la RTX PRO 4500 Blackwell, los procesadores Intel Panther Lake y los chips Snapdragon X2.
Qué cambia para el usuario
La lectura del hotspot devuelve a GPU-Z una capacidad que sus rivales ya ofrecían, y eso importa porque cierra una brecha entre herramientas. Para quien vigila las temperaturas de su tarjeta, disponer del punto más caliente permite distinguir un problema real de un dato normal: un hotspot muy por encima de la temperatura del núcleo puede delatar un disipador mal asentado o una pasta térmica en mal estado, mientras que un equipo bien refrigerado mantiene esa diferencia bajo control.
Conviene tener presente que se trata de una utilidad de diagnóstico, no de un sustituto de un test de estrés ni de una revisión del montaje: ayuda a decidir cuándo toca limpiar, cambiar la pasta térmica o revisar la ventilación de la caja. En un contexto en el que las RTX 50 generan bastante calor, contar con el dato del hotspot sin depender de programas de terceros es una comodidad que encaja con la misma tendencia que siguió la propia NVIDIA al mostrar la temperatura y el consumo de la CPU en su overlay.







