El Fitbit Edge ya es oficial: pantalla AMOLED, ECG, GPS y hasta una semana de batería

Este artículo también está disponible en inglés → Leer en inglés

Pulsómetro Fitbit Edge con pantalla AMOLED de forma alargada

Google ha hecho oficial el Fitbit Edge, su segundo pulsómetro con pantalla del año después del Fitbit Air que llegó en mayo. La propuesta es la misma que la de esa familia —una pulsera de seguimiento de actividad, no un reloj completo— pero con una pantalla mucho más generosa y un cuerpo pensado para el deporte al aire libre.

El cambio que más se nota en la muñeca es precisamente ese: una pantalla AMOLED alargada, con forma de pastilla, protegida por Gorilla Glass 3, que ofrece un 46 % más de superficie visible que la del Charge 6 de 2023. Es la clase de diferencia que separa «mirar la hora» de «leer una notificación sin sacar el móvil».

Qué hay dentro (y por qué importa)

El cuerpo mide 11,5 mm de grosor y está fabricado en aluminio, con una técnica de nano-moldeado que, según Google, hace que el GPS sea un 40 % más preciso que el del Charge 6. También incorpora un altímetro dedicado para medir el desnivel, algo que se agradece al hacer senderismo o trail y que antes se resolvía con estimaciones. En el lado derecho hay un botón grande para controlar el dispositivo de forma táctil, útil cuando tienes las manos mojadas —por ejemplo, al nadar—. El conjunto tiene protección IP68 y 5ATM frente al polvo y el agua.

En la cara inferior están los sensores: acelerómetro, altímetro, sensor de luz ambiental, sensor de temperatura cutánea de campo lejano, giroscopio, sensor de frecuencia cardíaca, sensores eléctricos multiuso (ECG) y sensores rojo e infrarrojo (SpO2). Conviene recordarlo: son métricas de bienestar, no diagnósticos médicos, y ninguna de ellas sustituye a una consulta profesional.

La batería es uno de los apartados donde el Edge se juega su utilidad real. Google la cifra en una semana con la pantalla siempre activa desactivada, y esa cifra se queda en torno a dos días en cuanto enciendes el AOD. Es la misma letra pequeña de siempre: la autonomía anunciada no es la que vas a ver con la pantalla encendida todo el día. La carga se hace con el cargador magnético USB-C del Fitbit Air, cinco minutos dan para un día de uso y una carga completa ronda los 90 minutos. Además, como en el Pixel Watch 5, se puede abrir el dispositivo para reemplazar la batería.

Cara inferior del Fitbit Edge con el cargador magnético USB-C

Vista lateral del Fitbit Edge con correa Olive

Lo que puedes hacer con él (y lo que no)

El Edge funciona con Android e iOS y corre un sistema Fitbit similar al del Air, pero la pantalla más grande habilita una interfaz más rica, con inspiración en el Pixel Watch 5. Google mostró una docena larga de esferas, analógicas y digitales, con complicaciones que se personalizan desde la app Google Health.

Deslizando a los lados desde la esfera se accede a los mosaicos —inicio rápido de ejercicios, métricas de enfoque, sueño, corazón, salud del ciclo, clima, temporizadores, alarmas y controles de música—, y su orden es configurable. Aquí hay una mejora clara respecto al Charge 6: los controles de música funcionan con cualquier app del teléfono emparejado, y también llegan las notificaciones. La app de ejercicio registra más de 50 tipos de actividad con guía en tiempo real, y el dispositivo puede emitir la frecuencia cardíaca a equipos compatibles.

Ahora, las limitaciones, que son las que deciden la compra. Las respuestas rápidas a mensajes se quedan en Android por restricciones de iOS. Hay navegación con Google Maps, pero no hay Google Wallet porque el Edge tampoco tiene NFC: si pagas con el reloj, este no es tu dispositivo. La detección automática de actividad, eso sí, mejora con el mismo razonamiento contextual «con IA» que el Air, aprende tus hábitos y promete cubrir más de 100 actividades. Fitbit Air, Edge y Pixel Watch 5 pueden convivir en la misma cuenta con cambio fluido entre ellos.

Precio, correas y disponibilidad

El Fitbit Edge cuesta 179,99 dólares, con reservas abiertas desde hoy y disponibilidad el 27 de octubre. Llega en cuatro combinaciones: aluminio negro mate con correa Obsidian, aluminio plata pulida con correa Fog, aluminio pirita satinada con correa Olive y oro champán con correa Canyon. Hay una Stephen Curry Special Edition por 219,99 dólares con correa personalizada.

Fitbit Edge con correa Obsidian, vista frontal

Fitbit Edge con correa Fog, vista lateral

Fitbit Edge con correa Canyon, vista trasera

Las correas se cambian con un nuevo mecanismo de intercambio y hay cuatro diseños adicionales: Active Sport (silicona extra suave con grandes perforaciones) por 39,99 dólares, Magnet Band (sin cierre, con imanes integrados) por 59,99, Metal Links por 149,99 y Performance Loop (elástica y microajustable) por 49,99.

Algunos de esos acabados, en imágenes:

Correa Active Sport en color Hibiscus

Correa Magnet Band en color Mahogany

Correa Performance Loop en color Fog

Correa Performance Loop en color Canyon

La Stephen Curry Special Edition añade su propia correa personalizada:

Correa de la Stephen Curry Special Edition, vista trasera

Correa de la Stephen Curry Special Edition, vista lateral

La decisión, como siempre, depende de una sola pregunta: ¿vas a usarlo de verdad? Si quieres seguir entrenamientos con GPS fiable, controlar el sueño y llevar una pantalla que se lee al sol sin renunciar a una semana de batería —y no te importa no poder pagar con la muñeca—, el Edge es una opción sensata dentro de su gama. Si lo que buscas es un reloj completo, con NFC, apps de terceros y pagos, este Fitbit no es ese producto: ahí toca mirar hacia otro segmento.

Noticias relacionadas

Otras noticias