El reparto con drones de Amazon Prime Air avanza en Estados Unidos por una vía administrativa que cada vez más comunidades discuten. En Westborough (Massachusetts), una encuesta independiente impulsada por un vecino y sin vínculo con Amazon ni con el ayuntamiento acumulaba 853 respuestas el 28 de septiembre y 1.211 el 2 de octubre, con un 92 % de rechazo al centro de lanzamiento propuesto en el aparcamiento de Otis Street. La empresa, mientras tanto, ha pedido retrasar la única votación local que necesita.
Una encuesta vecinal con 1.211 respuestas y un 92 % de rechazo
El sondeo, alojado en dronefeedback.com, no es una encuesta científica y su propia metodología lo advierte: la residencia se declara sin verificación y responde quien quiere. Aun así registra algo difícil de fabricar. De las respuestas, 477 procedían de la propia Westborough —una localidad de 21.567 habitantes—, 86 de Grafton, 82 de Northborough, 74 de Hopkinton y 32 de Marlborough. El círculo de 7,5 millas (12 kilómetros) que cubriría el hub alcanza, según el mapa del grupo Mass Blue Skies, 15 municipios; solo Westborough vota, porque el pad se instala en su suelo.
Amazon presentó el plan al Select Board el 18 de agosto y el 23 de septiembre celebró una reunión comunitaria en un hotel lleno. Allí, Tareq Wafaie, de Prime Air, dijo que esperaba empezar a volar «posiblemente a finales de octubre». Esa misma noche la empresa admitió que no contaba con ninguna de las tres aprobaciones necesarias: el permiso local de site plan, la evaluación ambiental específica del emplazamiento por parte de la FAA y la inspección y el registro de la zona de aterrizaje en MassDOT Aeronautics. Wafaie cifró además en un 80 % las comunidades donde Amazon ha obtenido el visto bueno por vía administrativa, sin audiencia pública: Westborough es el 20 % restante.

Amazon pide aplazar la votación y el Select Board la lleva a la capital
El Planning Board tenía previsto votar el 6 de octubre la solicitud 26-02275, la única decisión local que necesita el proyecto. La agenda revisada del municipio recoge una petición de continuación al 10 de noviembre firmada por Wafaie, una fecha que sitúa la aprobación local, como mínimo, diez días después del final de octubre que la empresa había fijado como horizonte. La junta decide el aplazamiento en su propia sesión, de modo que el calendario no está cerrado.
La otra junta municipal, el Select Board, se reunió el 1 de octubre en el auditorio de Mill Pond School ante más de un centenar de vecinos, según WHDH, y ninguno habló a favor de los drones. El órgano votó por unanimidad oponerse al proyecto, redactar una carta a la delegación legislativa estatal y estudiar ordenanzas más restrictivas, con North Reading como referencia. Amazon no envió a nadie.
Conviene medir qué puede hacer un municipio. La ordenanza de North Reading, de 2017, prohíbe interferir con los servicios de emergencia, grabar a personas donde esperan privacidad y volar a menos de 25 pies de un transeúnte, y obliga a mantener el aparato a la vista. Son reglas para un dron de aficionado en un parque: el MK30 de Amazon opera bajo un certificado Part 135 y, por diseño, más allá de la línea de visión del operador. En Singer contra la ciudad de Newton (2017), un juez federal anuló por preempción federal la prohibición de ese tipo de vuelos, además del registro y el límite de altura. El vicepresidente del Planning Board, John Gelcich, lo resumió así: «casi estamos obligados a aprobarlo».

En Pflugerville, Amazon dice que los drones no hacen fotos; su web dice otra cosa
El argumento de la privacidad es el que muestra más grietas. En Pflugerville (Texas), Sam Bailey, responsable sénior de política económica de Amazon, dijo al consejo municipal el 22 de septiembre que los MK30 «no pueden escanear caras, mirar matrículas ni sacar fotos o imágenes», según recogió Community Impact. La página de operaciones de Prime Air que la compañía mantiene publicada sostiene que las cámaras del MK30 pueden grabar «personas, mascotas, coches y objetos cerca del punto de entrega o aterrizaje» y que esas imágenes se usan para mejorar sus servicios. Ofrece exclusión en la propia dirección, ninguna para la del vecino.
El contexto local tensa más la respuesta. El 25 de agosto, ese mismo consejo votó por unanimidad no renovar su contrato de lectores de matrículas con Flock Safety —87.500 dólares al año— después de que una solicitud de acceso a la información revelara que agencias externas consultaron los datos del municipio casi 1,6 millones de veces en seis meses. La concejala Kimberly Holiday respondió a Bailey con la frase que el consistorio podía permitirse: «Vamos a necesitar que nos lo demuestre».
Pflugerville está dentro de la decisión ambiental que la FAA firmó el 5 de febrero de 2026 para 22 centros de reparto en Texas, con dos direcciones en la ciudad (STX6, en Schultz Lane, y AUS2, en East Pecan Street) y hasta 1.000 vuelos diarios por instalación entre las 7:00 y las 22:00. Los números de ruido tampoco cuadran: la evaluación federal sitúa el sobrevuelo de un MK30 a 50 pies en unos 74,2 decibelios, comparables a un soplador de hojas a esa distancia, mientras la presentación de Amazon lo describió como «suave a moderado». Tres documentos, tres juegos de cifras.
De North Haven a Castle Rock: el mismo patrón con otro operador
El patrón se repite en cada plaza. En North Haven (Connecticut), el permiso en tramitación describe un envolvente de 1.000 vuelos diarios. En North Myrtle Beach (Carolina del Sur), el personal municipal pidió este mes aplazar por segunda vez la votación del pad —seis plataformas de lanzamiento, una de desvío y un muro perimetral de 8 pies— al 20 de octubre, y programó un taller público para el 7 de octubre, según el informe del Planning Commission. La operación se clasifica como uso accesorio de un almacén ya aprobado, lo que deja la decisión en manos de cinco comisionados y fuera del consejo municipal; la ley estatal de drones que entra en vigor el 1 de enero de 2027 (Act 150) reserva al municipio la potestad sobre los puntos de despegue y aterrizaje.
En Colorado, Castle Rock aprobó el 20 de julio una ordenanza de emergencia que congeló seis meses las solicitudes de hubs de reparto con drones tras una preconsulta para un puerto de 18 aeronaves, y Parker siguió el 21 de julio con una pausa de nueve meses. Northglenn tramita la primera ordenanza específica del estado: regula el aparcamiento del que sale el dron —separación de 200 pies de viviendas y colegios, tope de 65 decibelios en el límite de la parcela, horario de 7:00 a 22:00 y permiso especial revisable cada año— y su propio informe reconoce que no tiene autoridad sobre el vuelo una vez despega. La diferencia entre municipios no está en el texto, sino en cuánto abarca. En paralelo, quince estados han demandado a la FAA por el aval ambiental que ampara este despliegue.
Para Amazon, el coste por entrega y la cobertura son los argumentos de venta; para las comunidades, el ruido, la privacidad y el uso del suelo son los términos de la negociación. La cifra que la empresa debería vigilar no es el 92 % de rechazo, sino el 94 % de encuestados que dice que no usaría el servicio aunque llegara a su dirección. Un hub que casi ninguno de los consultados piensa usar sobrevuela, sobre todo, a otros.







