Un mini PC Kubb Fanless fabricado en oro de 24 quilates llega a 1,7 millones de dólares

Chasis de oro del mini PC Kubb Fanless visto desde dos ángulos, con las ranuras de refrigeración en las caras laterales

Los ordenadores a medida ya son caros por definición: se paga por el trabajo manual y por el derecho a tener algo que nadie más tiene. El encargo que ha publicado FanlessTech se salta cualquier registro razonable. El fabricante ha entregado una edición especial del mini PC Kubb Fanless cuyo chasis está hecho de oro de 24 quilates, con un valor en torno a los 1,7 millones de dólares. El mismo ordenador, en su versión normal de aluminio, se cotiza en 1.595 euros.

Un cubo de 120 milímetros que pesa 13 kilos

El Kubb Fanless es un ordenador pasivo de formato muy compacto: sus dimensiones estándar son 120 × 120 × 120 milímetros, del tamaño de un cubo de sobremesa. La versión de aluminio pesa 2,1 kilogramos. La misma máquina revestida en oro macizo sube hasta los 13 kilogramos, casi 29 libras: multiplica su peso por más de seis.

El precio, en torno a 1,7 millones de dólares, sitúa a este mini PC en una liga que no tiene nada que ver con sus componentes. Para poner la cifra en contexto, un mod chino que montaba un Threadripper PRO 9995WX de 96 núcleos, una RTX 6000 Blackwell y 256 GB de RAM DDR5 costaba unos 60.000 dólares: ni siquiera eso se acerca al presupuesto de este encargo. La diferencia entera está en el material del chasis y en el hecho de que fue un pedido especial de un cliente particular, no un producto de serie.

El oro como disipador de un PC sin ventiladores

Lo que convierte la historia en algo más que un capricho estético es la física. Un PC fanless no tiene ventiladores: el calor tiene que salir por conducción a través del propio chasis, así que el material del recubrimiento deja de ser decorativo y pasa a ser el sistema de refrigeración.

FanlessTech sostiene que el oro conduce el calor bastante mejor que el aluminio. Sus cifras: el oro se sitúa en 314 W/m·K frente a los 205 W/m·K del aluminio, una mejora de alrededor de un 50 %. En términos absolutos, sin embargo, hay materiales mejores y mucho más baratos: el cobre alcanza los 385 W/m·K y la plata, los 406 W/m·K, con el diamante muy por encima de todos ellos, en 1.000 W/m·K. Es decir, el oro no es la opción técnica más eficiente del mercado, sino la más llamativa.

Quien busque silencio sin renunciar al bolsillo tiene opciones mucho más racionales: cajas y equipos pasivos como la Akasa Newton N16 para los NUC de ASUS resuelven el mismo problema sin añadir ni un gramo de metal precioso.

Las especificaciones siguen siendo las de un mini PC corriente

El interior del Kubb Fanless no guarda relación con el precio del chasis. Las configuraciones disponibles son las habituales de la gama:

  • Procesador: Intel Core Ultra 5 225H, Intel Core Ultra X7 358H o AMD Ryzen AI 5 340.
  • Memoria: de 16 GB a 128 GB de RAM DDR5.
  • Almacenamiento: un SSD M.2 NVMe de 1 TB, con hueco para un segundo disco.
  • Conectividad Intel: USB 3.2 Tipo A, USB 3.2 Tipo C con DisplayPort 1.4a, un USB4/Thunderbolt 4, Wi-Fi 7 y Bluetooth 5.4.
  • Conectividad AMD: USB 3.2 Gen 2 Tipo A, dos puertos USB4, Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.3.
  • Puertos laterales: dos RJ45, dos HDMI 2.1 TMDS y dos USB 3.2 Gen 2 Tipo A.
  • Alimentación: fuente de 19 V y 6,32 A (120 W) y sistema operativo Windows 11 Pro.

Tabla de especificaciones de la familia Intel Core Ultra 200H, con el Core Ultra 5 225H entre los modelos listados

La gama se vende en versiones de aluminio terminadas en grafito, azul o bronce, y la configuración con Core Ultra 5 225H se lista a 1.595 euros en la web del fabricante, aunque sin disponibilidad en el momento de publicar la noticia.

Qué cambia para el lector

Nada de esto llega a las tiendas: el modelo de oro es un encargo único y no está en venta. Lo que sí interesa es la lección térmica. En un equipo sin ventiladores, el chasis es el disipador, y la elección del material se traduce directamente en cuánto calor puede disipar la máquina y a qué temperatura de trabajo. El oro cumple esa función mejor que el aluminio, pero a un coste que convierte la pieza en una obra para coleccionistas más que en una herramienta de trabajo.

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