El almacenamiento se ha convertido en uno de los puntos débiles de la adopción empresarial de la inteligencia artificial. Así lo sostiene el Data Infrastructure Readiness Report 2026, el primer informe anual de Seagate sobre preparación de infraestructura de datos, elaborado a partir de una encuesta a 2.712 responsables de decisiones tecnológicas de empresas y presentado el 14 de septiembre. El documento combina dos conclusiones que, juntas, dibujan un problema: casi todas las organizaciones esperan que la IA aumente sus necesidades de almacenamiento, pero muy pocas se consideran listas para asumirlo.
Un 99 % anticipa más almacenamiento; solo un 38 % se ve preparada
El dato más contundente del informe es que el 99 % de los encuestados espera que las cargas de trabajo de IA incrementen sus requisitos de almacenamiento en los próximos tres años. Sin embargo, solo el 38 % describe a su organización como completamente preparada para esas demandas, y el 43 % identifica la infraestructura de almacenamiento entre los principales obstáculos para desplegar la IA de forma más amplia.
El informe también mide la percepción de retorno: el 86 % de los encuestados afirma haber obtenido retornos moderados o significativos de sus inversiones en IA, y un 33 % asegura que ya observa beneficios financieros u operativos considerables y medibles. Ese retorno, argumenta Seagate, eleva el valor de conservar los datos que alimentarán modelos y aplicaciones futuras. En esa línea, casi 7 de cada 10 encuestados prevén que sus necesidades de almacenamiento crezcan al menos un 26 %, y un 32 % espera un aumento superior al 50 %.
El almacenamiento pesa más que la potencia de cómputo
Cuando se pregunta por los problemas concretos del despliegue, la calidad y la preparación de los datos encabeza la lista, citada por el 53 % de los encuestados. Le sigue la infraestructura de almacenamiento, con un 43 %, por delante de la disponibilidad de cómputo (27 %) y de las restricciones energéticas (24 %). El mensaje es claro: añadir capacidad de cómputo no resuelve por sí solo los límites a los que se enfrentan las organizaciones cuando ponen en marcha sistemas de IA cada vez más intensivos en datos. Además, el 98 % de los encuestados considera el almacenamiento una infraestructura estratégica y no una simple función administrativa.
Sostenibilidad y presupuesto, atados a la planificación
El informe dedica un apartado a la sostenibilidad. El 77 % de los encuestados reconoce retrasos o cambios en planes de crecimiento previstos: un 36 % señala modificaciones de calado en sus inversiones y un 41 % aplazamientos menores vinculados a criterios de sostenibilidad. El consumo energético es el factor ambiental más tenido en cuenta para el hardware de almacenamiento, citado por el 62 %, seguido de la vida útil del equipo (55 %).
La confianza actual queda por debajo de las expectativas: el 39 % describe sus operaciones de almacenamiento como altamente sostenibles en las condiciones presentes, una cifra que sube al 61 % cuando se pregunta por dónde esperan estar dentro de cinco años. El presupuesto marca la diferencia: el 70 % de las organizaciones con partidas de sostenibilidad superiores a 100 millones de dólares espera operaciones altamente sostenibles en ese plazo, frente al 48 % de las que manejan presupuestos anuales por debajo del millón de dólares.
Un informe encargado por un fabricante
Conviene subrayar la naturaleza del documento: se trata de un estudio impulsado por Seagate, uno de los mayores fabricantes de discos duros y soluciones de almacenamiento del mundo, y difundido mediante nota de prensa corporativa. Es decir, la compañía que lo publica tiene un interés comercial directo en que las empresas concluyan que necesitan más y mejor almacenamiento. Eso no invalida los datos —la encuesta se apoya en 2.712 respuestas y la presión sobre la infraestructura de datos de la IA está bien documentada—, pero conviene leerlo como material de un proveedor con intereses en el mercado, no como un análisis independiente.
Para el lector hispanohablante, la lectura práctica es de planificación. Si el crecimiento del almacenamiento se confirma, las decisiones sobre arquitectura, vida útil de los equipos, consumo y capacidad dejan de ser un asunto de mantenimiento y pasan a ser decisiones estratégicas que conviene anticipar, sobre todo en organizaciones que están empezando a desplegar IA a escala. Del mismo modo, la previsión de una mayor demanda de almacenamiento anticipa presión sobre los costes, un factor que merece tenerse en cuenta en cualquier presupuesto tecnológico a medio plazo.







