Amprius convertirá una línea de baterías de coche eléctrico en una fábrica de celdas para drones

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Dos celdas de ánodo de silicio de Amprius sobre una superficie roja con textura de panal

Amprius Technologies reconvertirá una línea de baterías para coche eléctrico en Estados Unidos en una fábrica de celdas para drones. La compañía californiana anunció el 28 de septiembre que la instalación, operada por un fabricante surcoreano que no ha identificado, debe alcanzar los 12 millones de celdas de ánodo de silicio al año para drones de los grupos 1 a 3, con el arranque previsto para principios de 2028. El respaldo público es una subvención de hasta 75 millones de dólares del Departamento de Defensa de la que, según la propia empresa, la mayor parte todavía no está financiada.

Una reconversión en lugar de una fábrica nueva

El plan evita levantar una planta desde cero. La conversión cuesta alrededor de 100 millones de dólares y Amprius y su socio cubren el resto en especie. La línea añadirá celdas de formato pouch, un tipo que se suma a las cilíndricas que ya fabrica Nanotech Energy en el norte de California. Amprius lleva produciendo celdas a través de un socio surcoreano desde septiembre de 2025.

El consejero delegado, Tom Stepien, presentó el proyecto en CNBC como lo contrario de su anterior apuesta industrial: «No estamos vertiendo hormigón ni levantando acero», dijo. La elección de reconvertir no es casual. En marzo de 2023 Amprius había anunciado 190 millones de dólares para transformar una nave de 774.155 pies cuadrados en Brighton (Colorado) en una fábrica de baterías, con una subvención de 50 millones del Departamento de Energía. Canceló la planta en junio de 2025 y este año pagó 20 millones para cerrar el alquiler de Brighton.

Stepien puso cifra al negocio: los 12 millones de celdas representan unos 150 millones de dólares de ingresos anuales incrementales. En agosto, Amprius elevó su previsión de facturación para todo 2026 hasta al menos 140 millones. Una línea convertida, financiada y vendida por completo más que duplicaría a la compañía.

Una subvención de 75 millones con 22 comprometidos

La diferencia entre el titular y la caja es el punto débil del anuncio. Amprius reconoce que una mayoría de la subvención sigue sin fondos y depende de futuras asignaciones presupuestarias. Los pagos también quedan condicionados a que el gobierno acepte hitos concretos, que la empresa admite que podría no cumplir a tiempo o no cumplir. El dinero llega a través del programa Industrial Base Analysis and Sustainment.

El acuerdo es un Other Transaction Agreement de precio fijo bautizado como Project acCELLerate, firmado el 23 de septiembre según el formulario 8-K de la compañía. Hasta ahora el gobierno ha obligado unos 22 millones de dólares, procedentes de fondos de I+D del ejercicio 2025, para un periodo base que se extiende hasta el 22 de septiembre de 2028. Es menos de un tercio de la cifra anunciada.

Por qué las baterías son el cuello de botella

El interés del Pentágono no es abstracto. En octubre de 2024, Pekín ordenó a Dongguan Poweramp, el único proveedor de baterías de Skydio, que cortara el suministro a la empresa, y el mayor fabricante de drones de Estados Unidos tuvo que racionar los paquetes. Un antiguo alto cargo de defensa situó las baterías entre las tres piezas chinas más críticas de las aeronaves Blue UAS.

La regulación empuja en la misma dirección. El testimonio preparado para el Senado dentro del programa Drone Dominance señalaba que la Fase II prohibiría los sistemas con baterías o motores de países cubiertos, y la Fase 3 del programa, dotada con 450 millones y centrada en drones de ataque, acaba de abrirse. Stepien aseguró que cerca de la mitad de los 19 fabricantes de drones invitados a la demostración de Fort Carson usan celdas de Amprius. Un contrato aparte con la Defense Innovation Unit para baterías compatibles con la NDAA suma ya 18,1 millones.

En cuanto a las prestaciones, Stepien dijo en antena que sus celdas duplican la densidad energética de cualquier otra; el comunicado es más prudente y habla de hasta el doble frente a las celdas convencionales de ánodo de grafito. El propio directivo reconoció que China sigue fabricando celdas más baratas que muchos clientes quieren, y que espera un equilibrio entre quienes buscan el mejor precio y quienes están atados por contrato a fabricar fuera de determinados países. Su reto de plazo: ánodo, cátodo, separador y electrolito deben proceder de fuera de una entidad extranjera preocupante en unos 15 meses.

El dinero es el punto frágil de la operación: una subvención mayoritariamente sin fondos depende del Congreso, y la fecha de principios de 2028 solo se sostiene si esas asignaciones llegan. La línea doméstica cierra la brecha de suministro; no necesariamente la de precio.

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