El Pentágono abrió el lunes 28 de septiembre la Fase 3 de su Drone Dominance Program con 450 millones de dólares sobre la mesa para unos 60.000 drones de ataque y una opción de compra por hasta 40.000 más. Son dos misiones distintas —Deep Strike, con alcance de hasta unos 20 kilómetros, y Close Quarter Battle, para el combate a corta distancia— y una condición que no admite atajos: cada empresa que quiera llegar a la Gauntlet III tendrá que entregar antes un pedido de producción de 400 drones en unos dos meses.
La Fase 3 del Drone Dominance: dos misiones, 60.000 drones y un listón de 400 unidades
El anuncio reparte el programa en dos misiones. Deep Strike cubre el ataque a distancia de enfrentamiento, hasta unos 20 kilómetros (12 millas), y Close Quarter Battle se queda con el combate próximo. La cifra comprometida es de unos 60.000 aparatos, con una opción abierta por otros 40.000 a precios que fijan los propios fabricantes, lo que deja un techo de 100.000 unidades.
La puerta de entrada a la tercera ronda es exigente. En la Gauntlet II, los participantes tuvieron que completar un pedido de 120 drones con carga letal en unas cinco semanas para clasificarse. En la Gauntlet III el volumen se multiplica por más de tres —400 unidades— y el plazo sigue siendo de unos dos meses. La Gauntlet III está limitada a 14 empresas.
Los precios listados no cubren los 450 millones
La contradicción está en la aritmética. El anuncio fija el Deep Strike en 5.000 dólares por unidad, sin contar la militarización, y el Close Quarter Battle en 3.000. Con esos precios, 60.000 drones cuestan como máximo 300 millones de dólares (si todos fueran Deep Strike) y como mínimo 180 millones (si todos fueran Close Quarter Battle); una división a partes iguales se quedaría en 240 millones. El programa pone 450 millones y no explica qué cubre la diferencia.
El texto admite una segunda lectura: reparte el dinero a partes iguales entre las dos misiones sin aclarar si habla de dólares o de drones. Si el reparto fuera por dinero, 225 millones comprarían 45.000 drones Deep Strike a 5.000 dólares y 75.000 Close Quarter Battle a 3.000, es decir 120.000 en total, el doble del número anunciado.
Precios que suben y una opción que fija el mercado
Parte del hueco puede estar en las cargas útiles. Las empresas de la Gauntlet II se emparejaron cada una con uno o varios proveedores de letalidad, y Swarm Defense, quinta en Deep Strike, recibió un pedido de prototipo valorado en un mínimo de 25 millones por 4.000 drones Kiwi más municiones y software de control, unos 6.250 dólares por aparato en el suelo del contrato. Incluso aplicando esa tarifa a los 60.000 drones, la cuenta llega a 375 millones, 75 por debajo de los 450.
Los precios también se han movido. El Deep Strike sube a 5.000 dólares desde 4.500, sin militarización, para pagar mejor computación, comunicaciones y sensores; el Close Quarter Battle baja a 3.000 desde 3.500. La opción de 40.000 drones extra se resolverá a precios puestos por los fabricantes, y el programa dice que existe para comprar más aparatos y «entender mejor los precios del mercado».
El plan de diciembre de 2025 era otro. Según Washington Technology, la solicitud de información fijaba la Fase 3 en 100.000 drones a 3.000 dólares cada uno y la Fase 4 en 150.000 a 2.300, con pago solo por los drones entregados. Eso fue antes de que la Gauntlet I comprara unos 30.000 drones por hasta 150 millones. De aquellas cifras sobrevive el techo de 100.000 —60.000 comprometidos y 40.000 a la espera de ofertas— y el precio de 3.000 dólares, que solo se mantiene en el Close Quarter Battle.
Diez adjudicatarios, un tope de 14 y el caso Skycutter
En el reparto de empresas también hay letra pequeña. El anuncio cuenta diez adjudicatarios de la Gauntlet II, que se saltan las presentaciones y pasan a la Gauntlet III en la misión que ganaron. Neros —uno de los adjudicatarios de la Gauntlet II, cuyo pedido ya hemos cubierto— figura en las dos listas, así que los dos carteles nombran nueve compañías distintas. El resto envía una propuesta en NSTXL y unas ocho empresas consiguen una cita de Pitch & Fly en noviembre. El anuncio no aclara si el tope de 14 cuenta empresas o adjudicaciones: según cómo se lea, caben cuatro o cinco de esas ocho.
Un caso concreto ilustra por qué el listón de los 400 drones pesa más que una nota en un ranking. Skycutter terminó cuarto en Deep Strike, pero la página de estado del programa lo listaba en julio sin estar ni acelerando ni enviando su pedido de la Gauntlet I, según Aviation Tech Today. Para llegar a la Gauntlet III tendrá que entregar esos 400 drones.
¿Qué deja la Fase 3? Por ahora, una fecha y una cifra. La cita es el Pitch & Fly de noviembre; la prueba real, quién es capaz de fabricar y enviar. Como resume DroneXL, una puntuación dice que un dron voló bien en Fort Carson en agosto, pero 400 drones entregados dicen que una empresa sabe construirlos. Puedes seguir el resto de la actualidad de la sección en nuestra cobertura de drones.







