El Mac mini M6 y M5 Pro vuelve al SSD soldado: sin ampliación y con el 256 GB a media velocidad

Mac mini en acabado azul fotografiado desde un ángulo lateral

Apple ha dado marcha atrás en una de las concesiones más apreciadas del Mac mini. Los nuevos modelos con los chips M6 y M5 Pro llevan la memoria NAND soldada a la placa lógica, de modo que el SSD ya no se puede extraer ni sustituir. Es el mismo planteamiento que tuvieron los Mac mini con M1 y M2/M2 Pro; la generación con M4 y M4 Pro, que sí permitía cambiar el almacenamiento, se queda como una excepción aislada.

El fin del almacenamiento sustituible que estrenó el M4

La confirmación llega de Expand Mac mini, una firma que vende módulos SSD compatibles con el Mac mini y que hasta ahora ofrecía una alternativa más barata a los módulos propietarios de Apple. En su blog, la compañía explica que el almacenamiento NAND de los modelos M6 y M5 Pro va soldado a la placa y que, por tanto, ya no admite actualización posterior. La empresa admite que seguirá buscando una vía, pero considera poco probable dar soporte a esas dos generaciones.

El negocio que se pierde no era menor: configurar el Mac mini con los 256 GB mínimos y montar después un módulo de mayor capacidad permitía ahorrar varios cientos de dólares frente a comprar el almacenamiento en el momento del pedido. Con los nuevos modelos, esa ruta desaparece. Apple no ha comentado el cambio de criterio.

Conviene situarlo en su contexto: el M1 y el M2/M2 Pro también llevaban la NAND soldada, así que el M4/M4 Pro fue la excepción y no la norma. La lectura más razonable es que Apple vuelve a su diseño habitual para este formato.

El modelo de 256 GB, cerca de la mitad de velocidad en escritura

Según las pruebas con Blackmagic Disk Speed Test que publica el medio japonés AAPL Ch., hay un segundo efecto en el almacenamiento. Todas las configuraciones nuevas de 256 GB llevarían un único chip NAND en lugar de dos de 128 GB, y esa diferencia se nota en el rendimiento:

Configuración Lectura Escritura
Mac mini M6, 512 GB 6.371,5 MB/s 6.577,4 MB/s
Mac mini M6, 256 GB 3.216,8 MB/s 3.000,2 MB/s
Mac mini M4, 256 GB 2.792,5 MB/s 2.014,5 MB/s

Las cifras del modelo de 256 GB se quedan cerca de la mitad que las de la versión de 512 GB, tanto en lectura como en escritura. Es una diferencia real, pero conviene ponerla en contexto: para un uso ofimático, de navegación o de reproducción de contenido es poco probable que se perciba en el día a día. Quien trabaje con edición de vídeo, compilación o volúmenes grandes de datos sí notará el recorte y debería plantearse al menos 512 GB.

También hay una lectura positiva: incluso con 256 GB, el nuevo Mac mini supera con claridad la velocidad del modelo de 256 GB de la generación anterior. La pérdida es relativa a la propia gama nueva, no respecto al equipo al que sustituye.

Qué cambia para quien vaya a comprar un Mac mini

La recomendación práctica se resume en una idea: si el almacenamiento importa, hay que decidirlo bien desde el principio. Ya no existe la vía de empezar con 256 GB y ampliar más tarde con un módulo de terceros, así que la elección tomada al configurar el equipo es definitiva durante toda su vida útil. Eso convierte la capacidad en una decisión a largo plazo y da más peso al precio por gigabyte que cobra Apple.

El fenómeno no es exclusivo del Mac mini: el iPhone 18 Pro Max de 1 TB también se queda corto en escritura sostenida y el precio de la NAND, presionado por la demanda de IA, no invita a esperar bajadas, como repasa el análisis sobre la subida de precios de la NAND. En el caso del Mac mini M6 y M5 Pro, la conclusión es clara: los 256 GB sirven para un uso ligero, pero quien quiera lo más rápido —y margen para crecer— tendrá que pasar por caja en el momento de la compra.

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