Siri AI, la nueva versión del asistente de Apple, aterrizó este mes junto a iOS 27 y ya llega también a la muñeca a través de watchOS 27, la rama del sistema del reloj que estos días avanza con nuevas betas de watchOS 27.2. El despliegue es gradual y por lista de espera, y la propia compañía lo etiqueta como beta, una señal de que aún queda trabajo por delante. Sobre el papel el salto es notable: más conocimiento, acceso al contexto personal de mensajes y notas, y capacidad de actuar sobre lo que hay en pantalla. En la práctica, sin embargo, el medio 9to5Mac sostiene —a partir de quejas recogidas en redes sociales— que el estreno está dejando un reguero de fricciones, y que varias de ellas se notan especialmente cuando se invoca al asistente desde el reloj.
Lo que falla al pedirle algo a Siri desde la muñeca
La primera queja que recoge el medio afecta al funcionamiento más básico: algunos usuarios ven de forma repetida un mensaje de “Sorry, something went wrong” al activar Siri. La causa aparente es un problema de comunicación entre el dispositivo y la infraestructura en la nube del asistente, que en algunos casos se soluciona desactivando una VPN o cambiando la configuración de la red Wi-Fi. El problema no es solo la interrupción: la interfaz no explica qué ha fallado, así que el usuario se queda sin saber si el error está en su reloj, en su red o en los servidores de Apple. El artículo apunta también a posibles caídas intermitentes de la nube de la compañía.
A eso se suma un problema de indexación que resulta especialmente llamativo en el reloj. Siri AI debería encontrar mejor lo que hay en el dispositivo, pero según estas quejas ocurre lo contrario: listas de Recordatorios que no aparecen, alarmas que el asistente dice que no existen o accesorios de HomeKit que no localiza por su nombre. En la muñeca, el medio recoge un caso extremo: usuarios que reciben la respuesta de que no se puede poner un temporizador porque la app Reloj no está instalada en el dispositivo. Estos fallos parecen ligados a errores de indexación interna, aunque el artículo admite que no está claro qué pasos puede seguir el usuario para arreglarlos desde casa.
Más lento que antes, y en el reloj se acentúa
La lentitud es otra de las quejas recurrentes. Aunque Siri AI combina modelos que se ejecutan en el propio dispositivo con procesamiento en la nube mediante Private Cloud Compute, buena parte del trabajo depende de la red, de modo que una conexión lenta arrastra también al asistente en peticiones tan simples como enviar un mensaje o consultar notificaciones.
Ese problema se vuelve más evidente en el Apple Watch, y aquí está el punto que más afecta a quien usa Siri desde la muñeca. El medio señala que los usuarios de watchOS 27 en un Apple Watch Series 9 o posterior notan esperas de varios segundos para órdenes tan básicas como iniciar un temporizador de cinco minutos. La queja no es solo la demora en sí: el asistente clásico resolvía esas mismas peticiones casi al instante, así que la experiencia percibida es la de un retroceso en algo que el reloj ya hacía bien. En un dispositivo cuyo valor está en resolver el gesto rápido —un temporizador mientras se cocina, una alarma antes de dormirse— esa diferencia se convierte en el eje de la frustración.
Funciones que el Siri clásico sí resolvía
La cuarta categoría de quejas es la de capacidades que se han quedado por el camino. El artículo recuerda que Apple documenta que las consultas sobre datos de la app Salud no están soportadas por Siri AI, un hueco relevante en un dispositivo que se apoya en métricas de salud y actividad —precisamente el terreno al que apunta la puntuación de preparación física que Apple prepara para sus relojes. Tampoco funciona ya el prefijo “Use ChatGPT” con el que algunos usuarios redirigían sus peticiones a la integración con el chatbot de OpenAI.
A esto se añaden frases concretas que el Siri antiguo entendía y que el nuevo interpreta mal. El medio lo atribuye a una paradoja: como el asistente puede hacer mucho más, algunas órdenes muy específicas se han vuelto ambiguas en comparación con el alcance más limitado del Siri clásico. Para quien repetía a diario una instrucción concreta, perder ese atajo es una molestia tangible. El artículo recoge además quejas sobre la interfaz, como los botones “Ask Siri” repartidos por el sistema o el gesto de deslizar hacia abajo desde el centro de la pantalla, que ahora abre Siri y Spotlight en lugar de las notificaciones.
Qué cambia para quien usa el reloj
Por ahora, todo esto convive con una etiqueta de beta: Siri AI sigue expandiéndose por lista de espera y Apple no ha detallado un calendario de correcciones, más allá de anunciar su llegada a más idiomas en octubre. Quien esté notando estos problemas y prefiera volver al comportamiento anterior no necesita esperar a una actualización, porque el asistente antiguo sigue disponible como alternativa. El propio medio explica el atajo: en Ajustes → Tiempo de uso → Contenido y privacidad → Siri, se puede cambiar la versión permitida de “Siri AI (Beta)” a “Siri Classic” y revertir el cambio más tarde si se quiere dar otra oportunidad al asistente nuevo. También es posible desactivar Siri por completo y, al reactivarlo, elegir entre las dos versiones.
Es importante subrayar que las cinco categorías descritas son quejas de usuarios recogidas y ordenadas por 9to5Mac, no una evaluación cerrada ni una posición de este portal: se trata de comportamientos reportados durante un despliegue en beta, y la propia compañía ha dejado claro que habrá capacidades y correcciones en entregas posteriores. Para quien sigue el día a día del reloj, la lectura útil es que el estreno promete mucho y aún debe demostrar que cumple en el gesto más cotidiano: pedirle algo a la muñeca y obtener respuesta sin mirar dos veces la esfera.







