Una RTX 5090 de segunda mano llegó sin GPU ni PCB: la carcasa estaba vacía

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Tarjeta gráfica abierta y vacía, sin GPU ni PCB en su interior

Un usuario de Reddit conocido como Salty-Mirror9498 compró una GeForce RTX 5090 de segunda mano a través de Amazon Canadá y, al abrir el paquete, comprobó que la tarjeta no tenía GPU ni PCB en su interior: la carcasa estaba vacía. El caso, publicado en el subforo r/pcmasterrace, se suma a la lista de estafas con gráficas de gama alta en el mercado de usados.

El comprador pagó 4.500 dólares canadienses, unos 2.800 euros al cambio. Según relató, el anuncio correspondía a «Warehouse Deals», el propio inventario de productos usados y reacondicionados de Amazon, lo que le dio confianza para asumir ese importe. La compañía sostiene que revisa la calidad de los productos que pasan por ese canal, pero en este caso la comprobación no detectó que faltara el componente principal.

Una carcasa vacía: ni chip gráfico ni placa base

Salty-Mirror9498 grabó un unboxing desde el primer momento en que abrió el pedido, una práctica que acabó siendo clave para documentar lo ocurrido. Al inspeccionar la tarjeta descubrió que no solo faltaba el chip gráfico: tampoco estaba la placa de circuito impreso (PCB) sobre la que se monta el resto de la electrónica. No se trataba de una RTX 5090 averiada o incompleta, sino de una carcasa sin componentes.

En los comentarios del hilo, parte de los usuarios responsabilizó al comprador por fiarse de un vendedor externo. El matiz importa: «Warehouse Deals» no es un tercero cualquiera. Es el inventario de segunda mano gestionado por la propia Amazon, de modo que el producto pasó por el circuito de la compañía y, en teoría, por su control de calidad. Para el comprador, esa etiqueta era una garantía razonable; el episodio demuestra que ni siquiera ese sello elimina el riesgo cuando la manipulación es deliberada.

Qué cambia al comprar una RTX 5090 de segunda mano

El caso deja varias lecciones prácticas para quien se plantee comprar una tarjeta gráfica usada, sobre todo en el segmento de gama alta, donde los importes son elevados:

  • Graba el unboxing completo. Documentar la apertura del paquete desde el primer segundo es la prueba más directa si hay que reclamar.
  • Comprueba el peso y el contenido. Una RTX 5090 sin PCB pesa mucho menos de lo que debería; abrir la tarjeta y verificar que la placa y el disipador están completos evita sorpresas.
  • Usa canales con protección al comprador. Pese a los fallos de revisión, la compra se hizo a través de una plataforma con reclamación, algo que no existe en una venta entre particulares.
  • Desconfía de precios anómalos. Aunque aquí el importe era el de mercado, un descuento excesivo en una GPU de gama alta es una señal de alarma habitual.

Amazon no se ha pronunciado sobre el caso y el usuario no ha confirmado si recuperó el dinero. El episodio refuerza una idea sencilla: en el mercado de segunda mano, el precio por fotograma se calcula igual, pero el riesgo de recibir una carcasa vacía es un coste que ninguna prueba de rendimiento refleja.

Un mercado de usados que exige verificación

Las RTX 5090 son hoy el tope de gama de Nvidia y su precio de salida las convierte en un objetivo atractivo para el fraude. Este caso no es un fallo de rendimiento ni de eficiencia, sino de control en la cadena de reventa: la tarjeta llegó físicamente, pero no era una tarjeta. Casos como el de la RTX 5090 firmada por Jensen Huang comprada de segunda mano, sin embargo, muestran que el mercado de usados también puede deparar sorpresas positivas. La diferencia, en ambos extremos, está en cuánto se verifica antes y después de pagar.

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