Meta dejará de entrenar su IA con los datos visuales de las gafas, pero solo si el usuario se da de baja

Gafas inteligentes Ray-Ban Meta de tercera generación

Meta ha anunciado un nuevo control de privacidad para sus gafas inteligentes: los usuarios podrán impedir que los datos visuales captados por el dispositivo se utilicen para entrenar sus modelos de inteligencia artificial. La compañía lo presenta como una respuesta a las críticas sobre el tratamiento de las imágenes, pero el matiz importa: se trata de una opción de baja voluntaria, es decir, opt-out. Nada cambia por defecto; quien quiera proteger sus capturas tendrá que activar la configuración expresamente.

El ajuste cubre las interacciones con Meta AI que recurren a la cámara, como pedir a las gafas que identifiquen o traduzcan algo. Según la empresa, esas imágenes dejarán de emplearse para el aprendizaje de sus modelos y tampoco se mostrarán a los contratistas externos de otros países que las revisan y etiquetan.

Qué implica el opt-out de los datos visuales

Meta lo resume así: «Si te has dado de baja y pides a tus gafas que traduzcan un menú, usaremos tus datos visuales para responder a tu pregunta y después desaparecen. No se utilizan para entrenamiento y nadie los revisa para mejorar el producto». La clave está en que esa protección existe solo si el usuario la reclama.

La compañía mantenía desde hace tiempo que el contenido de las fotos que se toman con la cámara de las gafas no se comparte ni se usa para entrenar. Sin embargo, sí permitía aprovechar las imágenes y los vídeos capturados mientras se interactúa con Meta AI. El problema es que esas capturas no se guardan en el carrete del teléfono, por lo que muchas personas no sabían siquiera que se estaban almacenando, y mucho menos que podían reutilizarse. Cualquier consulta que dependa de la cámara, del tipo «oye Meta, ¿qué significa este cartel?», genera y guarda esas imágenes.

Parte de esas grabaciones se enviaba además a contratistas en el extranjero que las revisaban y etiquetaban para el entrenamiento. Algunos de esos trabajadores relataron haber visto imágenes personales e íntimas, según informaciones publicadas a comienzos de año.

El audio sigue fuera del paraguas

El nuevo control tiene un límite claro: únicamente abarca los datos visuales. Las interacciones de audio con Meta AI continúan siendo aptas para el entrenamiento y la revisión por parte de la compañía, aunque el usuario puede borrar esas grabaciones manualmente. Es decir, la medida protege la cámara, pero no el micrófono.

El movimiento sirve a Meta para responder a sus críticos en materia de privacidad y a una demanda colectiva que se había planteado contra la firma por las supuestas prácticas de sus gafas. La empresa también acaba de presentar una nueva familia de gafas con la marca Ray-Ban que carecen de cámara.

Qué cambia para el usuario

Si tienes unas gafas inteligentes de Meta con cámara y te preocupa que tus capturas acaben entrenando sus modelos, la novedad supone una vía de escape, pero exige una acción deliberada: buscar el ajuste y desactivarlo. Sin ese paso, el comportamiento sigue siendo el de siempre.

Conviene además tener presente el alcance real del cambio. La privacidad visual mejora, pero el audio no queda cubierto, y la medida no revierte las capturas ya recopiladas. Para quien sigue de cerca este debate, merece la pena revisar cómo ha evolucionado la relación entre las gafas y la privacidad y la apuesta de Meta por modelos sin cámara.

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